Como afrontar la Presión

 

El fútbol representa muchas de las cosas que nos pasan en la vida; amor, odio, revancha, dedicación, preparación, disciplina, estrategia, sensualidad, pasión, sexualidad y mucho más.  A veces el peor rival no es el que está afuera, sino el que tenemos adentro.  Este sitio intenta hacerte ver el deporte de una forma diferente para que puedas triunfar en el maravilloso juego de la vida o en cualquiera de tus proyectos con la mejor preparación posible.

Ya lo dice un antiguo adagio del deporte y de la guerra: Nunca subestimes al rival y mucho menos al rival interior. O como bien decía Jimmy Connors: “ Donde hay presión, hay una oportunidad”.

 

Un torneo, un partido,  o incluso una situación de juego determinada puede ser recibida por el jugador de dos maneras diametralmente opuestas: 

 

- Como una amenaza

- Como un desafio 

 

Si se recibe como “  una amenaza " el jugador se llena de presión. Queda paralizado, temeroso, falto de confianza y rodeado de emociones negativas.

 

Por el contrario, si la tarea se toma como “ un desafió "  entonces el jugador no siente presión alguna sino una gran motivación.

 

En este caso, el jugador se empapa de pensamientos positivos y está en condiciones de elevar su rendimiento deportivo.

 

Continuamente oímos hablar de la palabra presión, pero ¿qué es realmente la presión?

 

En principio, no es un objeto físico concreto y tangible. No la podemos ver ni la podemos tocar, pero sabemos que existe porque condiciona las conductas y el juicio de las personas.

 

La presión es una sensación psíquica, es netamente psicológica, lo que no quiere decir que no tenga existencia real.

 

Es importante señalar, que los factores que generan presión en un futbolista no pueden calificarse objetivamente en una escala según el grado de presión que representan. 

 

Así, no puede decirse en principio, que una determinada acción produce mucha o poca presión, porque es posible que para algunos ese mismo  acontecimiento genere una presión intolerable y para otros no produzca presión alguna.

 

Es decir, no puede hablarse de que un acontecimiento puntual produce mucha o poca presión, por ello es subjetivo y dependerá del jugador que la reciba. 

 

Alguien dijo alguna vez, " no hay problemas grandes o problemas chicos, sino que simplemente hay problemas ". 

 

En igual sentido, no hay presiones grandes o presiones chicas, hay simplemente acontecimientos o circunstancias que generan presión y ellas tendrán la entidad que el sujeto involucrado les otorgue.

 

Por ello, para un jugador una penalti en el último minuto puede representar una enorme presión y para otro una conversión decisiva tal vez no signifique tanta presión. 

 

En resumen, no se puede otorgar a los hechos un nivel de presión determinado, porque ello resulta absolutamente subjetivo y dependerá del deportista involucrado.  

 

Por otra parte, la presión que recibe un jugador puede ser: 

 

- exterior

- interior

 

La presión exterior representa “el poder del Otro” sobre el jugador. Esta puede ser ejercida por los padres, familiares, entrenador o compañeros por ejemplo.Sin embargo, no se agota en las personas porque otras circunstancias también pueden ejercer presión sobre el jugador. 

Por ejemplo, cuando un equipo va perdiendo y está desesperado por que se termina el partido, es el tiempo el que esta ejerciendo fuerte presión sobre el jugador, porque condiciona su desempeño.

 

La presión interior esta representada por el  poder o la fuerza de las pasiones sobre el jugador.Ello significa que el mismo jugador es el que se pone presión a sí mismo. 

Así, el miedo a ser juzgado o a ser puesto en duda, hace que alguna vez muchos jugadores duden de sus posibilidades y pierdan confianza en sí mismos.Pueden estar autopresionados por creer no estar a la altura de las circunstancias y por ello desarrollan un sentimiento de inferioridad.

El miedo al fracaso y a decepcionar a su entorno y allegados puede generarles enorme presión.

La presión interior es la más difícil de manejar. Encontramos allí, la ambición personal, la ansiedad, el nerviosismo, el miedo, el deseo de ganar, etcétera. 

La ansiedad como presión interior por ejemplo, no permite al jugador esperar el momento oportuno. 

Los futbolistas profesionales en la ejecución de penales sufren de ansiedad como consecuencia de la presión interior.

 

Por otra parte, la presión excede al fútbol y se encuentra en todos los órdenes de nuestra vida (un examen, una entrevista laboral y muchos otros escenarios).

Es decir la presión no es propia solo de los futbolistas, sino de todas las personas en cualquier ámbito que sea, ya que forma parte de nuestra vida diaria.

 

Es una realidad, que la presión que se ejerce sobre un futbolista es muy fuerte. La presión es algo que uno se impone a sí mismo, por eso esta en cada uno eliminarla. La presión es un obstáculo que el jugador debe aprender a sortear y tratar de manejar en su beneficio. La fortaleza mental permite justamente disminuir o suprimir las consecuencias negativas de la presión.

 

Además, ningún jugador, incluso los que tienen gran fortaleza mental, juega bien bajo presión. Lo que hacen los fuertes mentalmente es lograr controlar esa presión.

 

Es decir, todos los futbolistas, incluso los grandes campeones, han sufrido y sufren presión, pero estos son capaces de controlarla o dominarla.

 

Por ello, el éxito del futbolista estará dado en gran medida a la respuesta que tenga frente a las situaciones de presión que, indudablemente, tendrá a lo largo de su carrera.

 

La forma en que un jugador pueda manejar la presión es una de las diferencias esenciales entre un jugador común y los grandes campeones. Los primeros disminuyen su rendimiento frente a la presión; se intimidan y se ponen nerviosos, mientras que los segundos “se agrandan”, aumentan su eficacia y mantienen la serenidad en los momentos críticos.

 

Es necesario para ello empaparse de energía positiva, es decir energizarse positivamente con emociones positivas como puede ser las sensaciones de  diversión o de gozo. 

 

La falta de confianza en uno mismo, el estrés y la ansiedad son las principales manifestaciones de la presión.

 

Por último, hay presiones negativas y positivas. Sin embargo, ambas pueden intimidar al jugador. 

Las primeras son comprensibles, pero las segundas existen por el temor a defraudar al otro. 

 

Así, una afición en un estadio que alienta al jugador puede ser recibida como una presión negativa o como “una carga” si cree no poder satisfacer las expectativas y defraudarlos. Por el contrario, energizarse positivamente con el apoyo recibido es la respuesta positiva a esa presión.

 

En definitiva, está en el jugador transformar la presión que recibe en “un desafió” u oportunidad o en “una amenaza” para sí mismo.

 

Los grandes competidores son los que conviven con la presión y en cierta manera la disfrutan.

 

Los que “no juegan por nada” son los que no tienen ningún tipo de presión, por ello la existencia de la presión tiene en cierta manera una arista positiva.

 

El mensaje a transmitir es que si hay presión significará que algo grande está en juego.

 

Hay que lograr convivir y disfrutar de los momentos de presión, porque son justamente esos momentos, los que lo hacen estar encendido, enfocado e hipermotivado.