Fin de temporada ... estrés ante tu futuro próximo



Se acerca el fín de temporada. Estás jugando los minutos que te dan, realizando los entrenos, dándolo todo y crees merecer algo más el próximo año. Se acerca el día de la verdad y ves que no hay sensación de cambio por el momento. Te quedas completamente en blanco, bloqueado.. y te pones nervioso pensando que está siendo todo en valde.

Es entonces cuando empiezas a experimentar una preocupación anticipada, que negativiza todo lo que has hecho hasta ahora y que no te deja ver más allá de lo que relamente has ganado por poco que te parezca. Este nerviosismo interfiere en tu concentración y tu rendimiento.

 

La preocupación ante lo que se avecina afecta tanto a tu cuerpo como a tu mente. Centrarte en lo malo que podría ocurrir te hace tener pensamientos como: "¿Y si ha sido un año en blanco?" , "¿Y si no me quieren renovar?", “¿Y si nadie se fija en mí ahora?”.  Si tienes demasiados pensamientos como éstos, no te quedará espacio en la mente para concentrarte en lo que de verdad importa: rendir bien, disfrutar y aprovechar al máximo la oportunidad o el momento.

 

Está claro que debes tener en cuenta ambas partes, pues todos queremos pensar en toda posibilidad de suceso, pero hay que evitar centrarse en las cosas malas que te pueden ocurrir, pues esto hace que te encuentres peor y, al estar tu mente llena de pensamientos y miedos estresantes, más aumentan las probabilidades de que te salga todo mal.

 

¿Cómo controlar la situación?

 

El nervisosismo, la preocupación  ante lo que depara el futuro se puede convertir en un verdadero problema cuando un jugador se estresa tanto al pensar en todo eso. De todos modos, sentirse preparado para afrontar el reto puede ayudarte a mantener la calma y la confianza en ti mismo.

 

Tres puntos pueden ser la clave de tu autocontrol para hacer que esta fase sea más llevadera:

 

1.- Utiliza algo de estrés a tu favor. 

 

El estrés es el mecanismo de aviso de tu cuerpo -es una señal que te ayuda a prepararte para algo importante que está a punto de suceder. Utilízalo en tu propio beneficio: en vez de reaccionar ante el estrés lamentándote o quejándote, adopta una visión activa. Deja que el estrés te recuerde que debes prepararte bien con antelación. Lo más probable es qué así evites que el estrés te domine. Después de todo, a nadie le estresan pensamientos sobre lo bien que le puede ir a uno, no?

 

2.- Controla tus pensamientos. 

 

Si el hecho de esperar acabar bien la temporada te puede ayudar a relajarte, ¿qué ocurrirá cuando esperes acabar mal? Fíjate en cualquier mensaje negativo que te puedes estar diciendo a tí mismo, pues ese tipo de mensajes pueden estar aumentando tu preocupación.

Si te das cuenta de que estás teniendo pensamientos negativos, cámbialos por pensamientos positivos. Por descontado, no lo hagas por mensajes positivos que no sean realistas, sino prácticos y verdaderos, como: "He entrenado bien, de modo que estoy preparado para hacerlo lo mejor que puedo", “ la temporada lo he intentado darlo todo, sino es este año será el próximo, pues se que puedo”.

(No hace falta decir que, si no has entrenado bien o dado todo, este mensaje no te ayudará mucho...)

 

3.- Acepta tus errores. 

 

Otra cosa que puedes hacer es intentar relativizar los errores que cometas sobre todo si eres muy perfeccionista y tiendes a ser muy crítico contigo mismo. Todo el mundo comete errores, y tal vez hayas oído en boca de tus entrenadores que los errores son "oportunidades de aprendizaje”.

 

Recuerda: “ Nunca una temporada es una temporada perdida. Siempre ganas de cara a tu futuro. No tiene porque ser hoy, puede ser mañana”