Los 3 pilares de la motivación

Si miras a personas que por lo general suelen estar siempre motivadas, te darás cuenta que tienen un enfoque de la vida basado en 3 actitudes al respecto:                             GratitudAutoestima y Actitud Positiva.

 

Estas tres acciones o actitudes del ser humano te hacen, si las llevas a cabo, que tu vida sea lo más llevadera posible y logres lo que te propones de una forma más alcanzable.

 

La gratitud al igual que la actitud positiva son contagiosas, lo que normalmente no somos conscientes de que hemos de empezar a motivarnos nosotros primero para motivar a los demás después.

Ambas van relacionadas. Si te concentras en la Gratitud, anulas todo pensamiento negativo por lo que te lleva a una Actitud Positiva. Para ello debes hacerte las siguientes preguntas:

 

* ¿A quién debo estar agradecido?

* ¿De qué debo estar agradecido?

* ¿Cuáles son mis objetivos y expectativas para mañana?

 

Como puedes ver las dos primeras preguntas están basadas en la Gratitud y la última en un pensamiento positivo de cara a lograr nuevos retos, por tanto Actitud Positiva.

Esta es la consecución de eliminar todo pensamiento negativo y centrarse en aquellos que ta ayudan a seguir adelante sin ponerte impedimento alguno.

Debes centrarte en lo que te hace ver las cosas con positivismo y te empujan a la acción. Es una cuestión de enfoque y de ser consciente de tu poder.

 

Pero no debes olvidar la importancia que tiene la Autoestima, sin ella no podrías desarrollar tu potencial. Esta representa el máximo porcentaje a la hora de lograr tu motivación. De nada sirve ejercer las otras dos actitudes si no crees que lo que estás haciendo es lo mejor y no tienes un buen concepto sobre ti mismo.  Si te preguntara que cualidades tienes, probablemente como la mayoría, no sabrías que contestarme, pues estamos educados bajo la modestia y no la exaltación de nuestras valías. Ha llegado el momento de que seas consciente de tus virtudes y potenciarlas. 

 

Recuerda: Nunca olvides que si algún día pretendes ser campeón en algo, tendrás que arriesgar. La diferencia entre jugar a ganar y jugar a no perder es, a menudo, la diferencia entre el éxito y la mediocridad.